No es habitual encontrar una sociedad cotizada en Bolsa y que presenta un Balance y resultados al alza, que haya tenido tres Presidentes en tan solo dos años. Y tal vez, de todo ello derive el mayor problema de gestión a largo plazo que pueda presentar AENA. Tras la labor realizada por JOSE MANUEL VARGAS, encargado bajo su mandato, de ordenar la Compañía y dejarla preparada para su salida con éxito al mercado de valores y una vez cumplidos su objetivos con la posterior colocación del 49% de su capital social, los designios políticos han acabado adueñándose de la dirección de AENA, primero con el breve Presidencia de JAIME GARCÍA-LEGAZ PONCE y en fechas recientes, con el nombramiento de MAURICI LUCENA. Uno a propuesta del PARTIDO POPULAR y el segundo del PSOE, convierten a AENA en una derivación de la Administración Pública, con una posible gestión burocratizada, que puede traer como consecuencia la fuga de parte del posible valor añadido que AENA puede generar si se le permitiera una gestión más adecuada a la capacidad real de la Compañía y sus posibilidades de desarrollo adicional en el mercado.

Tras la venta por parte de ENAIRE (Sociedad Estatal dependiente del Ministerio de Fomento y titular actual del 51% de las acciones de AENA) del 49% de la Sociedad, el Estado obtuvo una liquidez de 4.200 millones de euros, fruto de la valoración global de AENA en la cantidad de 8.700  millones. Esto supuso la entrada del fondo TCI en la operación, con una participación 10% así como de números accionistas particulares que acudieron a la Oferta Pública de Venta  de Acciones y que vieron en AENA un potencial de crecimiento si era capaz de gestionar todas las posibles líneas de negocio que tenía la empresa así como empezar nuevas actividades relacionadas con el objeto social. Y ya desde el primer momento se demostró que no se equivocaban quienes predecían posibilidades futuras de aumento de valor derivado de su singularidad. En apenas dos años el incremento de AENA en Bolsa aumentó en más del 170%, hasta llegar a alcanzar su actual capitalización de 23.500 millones de euros.

Los accionistas iniciales, independientemente de la revalorización que han obtenido por el aumento en el valor de la compañía, gozan de una remuneración por dividendos que representó una rentabilidad del 4,15% en el año 2017. Esto es posible por el incremento de resultados en los dos años que lleva cotizando AENA en Bolsa y por la decisión de repartir entre los socios el 80% de los beneficios netos después de impuestos resultantes dada la situación saneada de la Sociedad. Entre el año 2014 hasta el ejercicio 2017, AENA elevó sus ganancias desde los 478 millones de euros hasta los 1.232 millones del cierre a 31 de diciembre de 2017. En el primer semestre del año 2018, estos incrementos se siguen manifestando a un ritmo del 11%, consecuencia de la evolución positiva de sus negocios y la disminución de los gastos financieros, que juntos fueron capaces de paliar el incremento producido por un mayor pago en las tasas fiscales.

ENAIRE, como principal accionista de AENA, sino se producen anomalías no previstas, tiene garantizado el cobro de un mínimo de 1.500 millones de euros en dividendos entre los años 2018 y 2020, que representan el 30% adicional a la liquidez que obtuvo en la salida a Bolsa.

Al fondo TCI tampoco le ha salido mal la decisión de invertir en AENA. Transcurrido un plazo superior al año desde su compra, ya tenía posibilidad de enajenar su participación. En tal sentido, recientemente se ha desprendido del 2,7% de sus acciones, obteniendo una plusvalía de 550 millones de euros. Sigue siendo propietaria del 7,3% de su participación y continuara estando representado  en el  Consejo de Administración mediante su puesto de Consejero Dominical, defendiendo sus derechos, que no siempre están en línea con los que decide ENAIRE, en la toma de decisiones estratégicas de AENA.

AENA fue constituida en el año 2010 como sociedad mercantil estatal tras realizarse por parte de la Administración  la segregación de los activos aeroportuarios del Ente Público AEROPUERTOS ESPAÑOLES, lo que hace que el Estado considere su gestión de Interés General, por lo que se reserva una participación mayoritaria en su capital de un mínimo del 51%. A precios de mercado actual, las acciones propiedad de ENAIRE están tasadas en el mercado bursátil en un valor de 12 mil millones de euros. La compañía gestiona 46 aeropuertos y 2 helipuertos en España y a través de su división internacional 16 aeropuertos en Europa y América (Londres con LUTTON, 12 en México, 2 en Colombia y 1 en Jamaica). Estas cifras le convierten en el primer operador mundial por número de pasajeros, alcanzando en el año 2017 la cifra de 265 millones, un 143% superior a FRANKFURT AIROPORT, su segundo competidor por tamaño.

El negocio al que se dedica AENA está repartido entre dos actividades diferenciadas. Por un lado se encuentran aquellos que están regulado por el Estado y por el otro, los que no. En el primer bloque están los derivados del desarrollo de toda la red aeroportuaria mientras que entre los segundos se incluyen los servicios comerciales, el desarrollo inmobiliario y el desarrollo internacional. Obviamente la estabilidad que presenta AENA en sus ingresos es una parte fundamental a la hora de hacer atractiva la Sociedad.

AENA obtiene ingresos por los arrendamientos que cobra a los adjudicatarios de las tiendas DUTY FREE, de restauración y servicios de los aeropuertos que gestiona, la publicidad de los anunciantes, el negocio de RENT A CAR, los servicios VIP y los aparcamientos. Todo ello le proporciona cifra de negocio y el objetivo que se marca la compañía está basado en lograr su incremento, tanto por las subidas previstas fijadas en los Contratos de alquiler, así como con las ampliaciones previstas en las zonas comerciales. En el aeropuerto del PRAT-BARCELONA se ha aumentado la superficie comercial alquilable en un 19% lo que tendrá influencia en un aumento de los ingresos a partir del segundo semestre del 2018, que en este caso concreto puede llegar a representar un 30% más de lo que venía aportando en el pasado.

 Solo en el año 2017 y por esta fuente, los ingresos ordinarios de la actividad supusieron más de 1.040 millones de euros, que representan el 26% de los 3.960 millones que facturó AENA en el ejercicio. Esta cifra llama poderosamente la atención si la comparamos con las rentas de alquileres que obtienen las dos principales empresas patrimonialistas españolas cotizadas en Bolsa. En el mismo periodo, MERLIN PROPERTIES percibió rentas por una cifra de 463 millones de euros, mientras que los ingresos de INMOBILIARIA COLONIAL alcanzaron el importe de 283 millones. Ambas Compañías juntas, solo representan el 70% de lo percibido por AENA.

Sin embargo, la mayor parte del negocio de AENA procede de los servicios aeroportuarios que presta, que se obtienen principalmente de los ingresos que aportan las aerolíneas comerciales por el uso de las infraestructuras que gestiona. Las tarifas se encuentran reguladas por el Estado y  sujetas a posibles revisiones bajo distintos criterios. Entre los principales clientes de AENA están RYANAIR (con una cuota del 17,70%), VUELING (14%), IBERIA (con el 6,9%) y AIR EUROPA (que contribuye en el 6,40% del total). En los aeropuertos españoles se realizan más de 2.300.000 vuelos, donde los que acaparan más operaciones son los originados en el ADOLFO SUAREZ-MADRID y EL PRAT-BARCELONA.

El futuro del negocio de  AENA, para seguir aportando valor a sus accionistas, debe incidir en el incremento de los ingresos, hallar fórmulas nuevas para mejorar la eficiencia en la gestión y expandir su área internacional agregando nuevos aeropuertos a los que ya posee actualmente. Todo ello puede encontrarse sujeto a circunstancias externas, tales como el continuo aumento en el número de visitantes que recibe nuestro país y el crecimiento de la industria turística así como  otros  que dependerán de la capacidad de gestión del equipo directivo. En esto último merece la pena incidir. La Compañía, con sus niveles salariales bajos en comparación con otras compañías cotizadas en el IBEX-35 madrileño, no tiene vinculados a su personal directivo y esta situación se vio reflejada en la salida del Primer ejecutivo y una importante parte del equipo directivo que tuvo lugar al tiempo de realizarse con éxito la OPV. Con estas circunstancias es difícil obtener resultados adicionales a los que de por si tiene ya asegurados AENA.

Un reto importante cara al futuro será el gestionar con éxito el desarrollo inmobiliario de uso terciario que realizará AENA en los terrenos lindantes con el aeropuerto de ADOLFO SUAREZ-MADRID. El acompasar la inversión al cierre de las operaciones que se vayan efectuando y conseguir atraer a importantes empresas para trasladar a nuevas ubicaciones sus negocios y oficinas vendiendo las bondades que para muchas de ellas puede representar la cercanía de la ubicación, puede influir positivamente en la evolución de la compañía. Por otro lado, las partidas dotadas en el Balance por posibles pagos de indemnizaciones por expropiación de terrenos a sus antiguos propietarios y el resultado positivo de las primeras sentencias, pueden aportar mayores resultados tanto en el ejercicio del 2018 como en los sucesivos.

AENA también se ha visto beneficiada en sus costos financieros, gracias a que la mayor parte de su deuda es un préstamo concedido por ENAIRE en unas condiciones muy favorables (1,26% de tipo de interés). AENA genera anualmente fondos suficientes para cumplir con normalidad el pago de intereses y la devolución del principal que le corresponde amortizar. A su vez AENA es avalista en esta operación frente a terceros, caso que ENAIRE no pudiera hacer frente a sus compromisos por la misma cantidad que adeuda. Está situación es anómala en una Sociedad cotizada y en el tiempo debería corregirse.

En los cuadros que reflejamos a continuación del texto del artículo, se pueden observar tanto los principales datos económicos y financieros de AENA, así como otros datos numéricos sobre la importancia y singularidad que tiene su actividad.

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